Conflicto en Oriente Medio y seguridad alimentaria mundial: 45 millones en riesgo de hambruna en 2026

nseguridad alimentaria mundial 2026 conflicto Oriente Medio

Por qué el Estrecho de Ormuz es clave para la seguridad alimentaria mundial

El Estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más estratégicos del planeta. A través de este estrecho, de apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más angosto, transitan aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y alrededor de un tercio del comercio mundial de fertilizantes. Cualquier interrupción significativa del tráfico marítimo en esta ruta afecta de forma inmediata y en cascada al coste de la energía, los fertilizantes y el transporte de mercancías a nivel global, con consecuencias directas sobre los precios de los alimentos en todo el mundo.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha identificado el conflicto en Oriente Medio como el principal riesgo para la economía mundial en 2026. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que los riesgos derivados del conflicto están creando las condiciones para un aumento pronunciado de los precios de los alimentos en los próximos meses, especialmente en los países más vulnerables y dependientes de las importaciones.

El impacto en los precios de los alimentos: datos del Banco Mundial y la FAO

 

Precios de los fertilizantes: un repunte histórico

Las estimaciones del Banco Mundial sobre el mercado de materias primas muestran un repunte significativo en los precios de los fertilizantes entre febrero y marzo de 2026, con un incremento de casi el 46% en los precios de la urea (uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados a nivel mundial) respecto al mes anterior, en el contexto del conflicto en curso. Este aumento se suma a las tendencias a largo plazo de mayores costes de producción y a las tensiones en el mercado de materias primas que ya venían gestándose desde el conflicto en Ucrania.

El Monitor de Mercado AMIS (Sistema de Información sobre Mercados Agrícolas) advierte de una creciente presión inflacionaria que, combinada con las disrupciones en las rutas comerciales, podría traducirse en una nueva escalada de los precios de los alimentos a nivel mundial en los próximos trimestres.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO: primer repunte tras meses de descenso

Tras varios meses de descenso sostenido, los precios mundiales de los alimentos registraron su primer aumento en febrero de 2026, con un incremento del 0,9% respecto al mes anterior. Los precios más altos para los cereales, la carne y los aceites vegetales compensaron parcialmente los precios más bajos para los lácteos y el azúcar. Aunque el nivel de precios se mantiene todavía un 21,8% por debajo del máximo histórico alcanzado en marzo de 2022, la tendencia al alza es preocupante en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica.

Según el informe AMIS Market Monitor de marzo de 2026, se prevé que los precios de los alimentos aumenten moderadamente en torno a un 3,1% en los próximos meses, con revisiones al alza para el trigo, el maíz y el arroz, y una producción de soja estable. Sin embargo, estas previsiones están sujetas a una alta incertidumbre vinculada a la evolución del conflicto.

Inflación alimentaria: más de 50 países con inflación superior al 5%

La inflación trimestral de los precios de los alimentos mostró tendencias preocupantes entre el último trimestre de 2025 y el primer trimestre de 2026. Entre los 149 países con datos disponibles para ambos trimestres, la inflación de los alimentos superó el 5% en aproximadamente 50 países durante el primer trimestre de 2026. En términos reales, la inflación de los precios de los alimentos superó la inflación general en el 57% de los 140 países para los que se dispone de datos.

El impacto en España: frutas y verduras con alzas del 23%

España no está al margen de estas dinámicas globales. En la primera quincena de marzo de 2026, los productos agropecuarios registraron un incremento cercano al 10% respecto al mismo período del año anterior. La categoría de frutas y verduras lideró las alzas, con un incremento del 23%, impulsado especialmente por el tomate, el pollo, el limón y otras hortalizas de temporada.

Estos incrementos de precios afectan especialmente a los hogares con menor capacidad adquisitiva, que destinan una mayor proporción de su renta disponible a la alimentación, y agravan las situaciones de vulnerabilidad alimentaria ya existentes en los sectores más desfavorecidos de la población.

El riesgo de hambruna: 45 millones de personas en situación crítica

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha advertido en sus últimas proyecciones que un conflicto prolongado en Oriente Medio podría empujar a 45 millones de personas más a la hambruna aguda para mediados de 2026, alcanzando potencialmente niveles récord de hambre a nivel mundial. Esta cifra se añadiría a los ya más de 700 millones de personas que el PMA estima que padecen hambre crónica en el mundo.

Las regiones más vulnerables son aquellas que ya se encuentran en situación de inseguridad alimentaria estructural: países de Oriente Próximo y Norte de África, África Subsahariana y partes de Asia Central y del Sur, muchos de los cuales son importadores netos de alimentos y fertilizantes y, por tanto, especialmente expuestos a las disrupciones en las rutas de suministro y a la volatilidad de los precios internacionales.

El impacto en América Latina y la dependencia de fertilizantes importados

América Latina, y en particular Brasil —uno de los principales productores agrícolas del mundo—, es especialmente vulnerable a las disrupciones en el suministro de fertilizantes. Brasil importa entre el 80% y el 90% de los fertilizantes que utiliza en su sector agrícola, lo que lo expone directamente a las fluctuaciones de precios y las interrupciones de suministro derivadas del conflicto en Oriente Medio.

El aumento de los costes de energía, flete y fertilizantes impacta directamente en los costes de producción agrícola en toda la región, con consecuencias en cadena sobre los precios de los alimentos en los mercados locales y la asequibilidad para los consumidores, especialmente en las economías importadoras netas de alimentos y de bajos ingresos.

Implicaciones para la gestión de recursos hídricos y ambientales

En un contexto de creciente presión sobre los sistemas agroalimentarios globales, la gestión eficiente y sostenible de los recursos naturales —y en especial del agua— cobra una importancia estratégica aún mayor. La seguridad alimentaria y la seguridad hídrica están íntimamente vinculadas: la agricultura es el sector que más agua consume a nivel mundial, y la disponibilidad y calidad del agua para riego determina en gran medida la capacidad productiva de las regiones agrícolas.

Si te ha gustado comparte esta noticia

Scroll al inicio