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Monitorización continua del radón en interiores: el nuevo dispositivo del CSIC en tiempo real

monitorización continua del radón en interiores

El contexto regulatorio: por qué es urgente medir el radón en interiores

La creciente preocupación científica y regulatoria sobre el radón en interiores no es casual. Este gas radiactivo es, según la Organización Mundial de la Salud, la segunda causa de cáncer de pulmón en la población general después del tabaco. En Europa, se estima que entre el 3% y el 14% de todos los casos de cáncer de pulmón son atribuibles a la exposición al radón en espacios cerrados, con un incremento del riesgo de aproximadamente un 16% por cada 100 Bq/m³ adicionales de concentración.

En respuesta a esta evidencia científica, la regulación europea y española ha establecido obligaciones concretas de medición y gestión del riesgo para determinados tipos de edificios y espacios de trabajo:

  • La Directiva europea 2013/59/Euratom fija un nivel de referencia de 300 Bq/m³ para los lugares de trabajo en interiores.
  • La OMS recomienda un nivel aún más restrictivo de 100 Bq/m³, reconociendo que el riesgo comienza a ser relevante por encima de este umbral.
  • El Real Decreto 1029/2022 incorpora estos requisitos al ordenamiento jurídico español, obligando a medir el radón en espacios subterráneos, en zonas con manipulación de agua subterránea y en puestos de trabajo en planta baja en municipios de actuación prioritaria.

El cumplimiento de esta normativa requiere disponer de sistemas de medición fiables, precisos y capaces de detectar variaciones en la concentración de radón que los detectores convencionales no pueden capturar.

Limitaciones de los detectores convencionales de radón

Los detectores de radón más comúnmente utilizados en la actualidad son de dos tipos: los detectores pasivos (generalmente de trazas en material CR-39 o electret) y los detectores activos con promediado de 24 o 48 horas. Aunque ambos tipos son válidos para determinar la concentración media de radón en un espacio durante un período de tiempo, presentan limitaciones importantes para la gestión del riesgo en tiempo real:

  • No permiten detectar picos de concentración de corta duración: el radón puede fluctuar significativamente a lo largo del día en función de la ventilación, la presión atmosférica, la temperatura y las condiciones meteorológicas. Un promedio de 24 o 48 horas puede enmascarar picos de exposición relevantes.
  • No permiten correlacionar la concentración con actividades concretas: en entornos laborales, es fundamental identificar qué actividades (apertura de puertas, cambios en la ventilación, variaciones de presión) generan incrementos en la concentración de radón.
  • No facilitan la activación automática de medidas correctoras: un sistema de monitorización continua puede integrarse con sistemas de control de la ventilación para activar automáticamente medidas correctoras cuando se detecta una concentración elevada.
  • No permiten la supervisión remota: en edificios con múltiples puntos de medición o instalaciones de difícil acceso, la monitorización remota es esencial para una gestión eficiente del riesgo.

El nuevo dispositivo del IMB-CNM del CSIC: características técnicas

El sistema de monitorización del radón desarrollado por el equipo del IMB-CNM del CSIC supera todas las limitaciones descritas, ofreciendo un conjunto de características técnicas que lo sitúan en una posición de referencia en el mercado de la detección de radón en interiores.

Alta sensibilidad y precisión

El dispositivo es capaz de detectar incluso niveles bajos de radón de forma rápida y precisa, en cuestión de minutos. A diferencia de los detectores pasivos, que requieren períodos de exposición de semanas o meses para obtener resultados significativos, este sistema proporciona lecturas precisas y confiables desde los primeros minutos de funcionamiento. Adicionalmente, puede distinguir con precisión entre distintos isótopos de radón (Rn-222 y Rn-220, también conocido como ‘torón’) y otras radiaciones de fondo presentes en el ambiente, lo que permite una evaluación del riesgo más precisa y menos sujeta a interferencias.

Monitorización en tiempo real con alta resolución temporal

La característica más innovadora del dispositivo es su frecuencia de medición. Mientras que la mayoría de los detectores activos comerciales trabajan con promedios de 24 o 48 horas, este sistema puede proporcionar lecturas con intervalos inferiores a 30 minutos. Esta resolución temporal es fundamental para:

  • Identificar variaciones rápidas en la concentración de radón a lo largo del día.
  • Correlacionar los picos de concentración con actividades concretas (apertura de puertas, cambios en la ventilación, variaciones meteorológicas).
  • Detectar situaciones de riesgo agudo y activar medidas correctoras de forma inmediata.
  • Obtener perfiles diarios, semanales y estacionales de la concentración de radón, fundamentales para una evaluación del riesgo rigurosa.

Transmisión inalámbrica y monitorización remota

El dispositivo funciona conectado a la red eléctrica y transmite los datos mediante comunicación inalámbrica, lo que permite:

  • Enviar las mediciones en tiempo real a una plataforma central de control accesible desde cualquier dispositivo con conexión a internet.
  • Configurar alertas automáticas cuando la concentración de radón supera los umbrales definidos.
  • Gestionar y analizar los datos de múltiples puntos de medición desde una única plataforma.
  • Generar informes automáticos para el cumplimiento normativo y la auditoría del riesgo.

Robustez, durabilidad y precio competitivo

El sistema ha sido diseñado para operar a largo plazo en condiciones exigentes: espacios confinados, sótanos, minas, edificios antiguos o subterráneos sin ventilación adecuada. Su robustez y estabilidad garantizan mediciones fiables durante períodos prolongados sin necesidad de calibración frecuente.

Con un precio inferior a 1.500 euros por unidad, el dispositivo del IMB-CNM del CSIC se convierte en una opción competitiva frente a otras alternativas fiables de detección continua del radón en interiores, abriendo la puerta a la monitorización continua en instalaciones con múltiples puntos de medición, que hasta ahora resultaba económicamente inviable con las soluciones disponibles en el mercado.

Aplicaciones de la monitorización continua del radón en interiores

Las capacidades del nuevo dispositivo del CSIC abren un amplio abanico de aplicaciones en el ámbito de la gestión del riesgo por radón:

  • Edificios antiguos y con deficiencias constructivas: soleras sin impermeabilización, grietas en muros y juntas de construcción son vías de entrada preferentes del radón. La monitorización continua permite identificar los períodos de mayor riesgo y evaluar la eficacia de las medidas correctoras implantadas.
  • Espacios subterráneos y sótanos: especialmente relevante en municipios de actuación prioritaria, donde la concentración de radón en espacios subterráneos puede ser significativamente más elevada que en planta baja.
  • Entornos laborales con obligación de medición: empresas con espacios de trabajo en planta baja en municipios de actuación prioritaria, instalaciones con manipulación de agua subterránea y recintos subterráneos.
  • Centros sanitarios, hoteles y edificios de uso público: con usuarios vulnerables o gran número de personas, donde la gestión del riesgo por radón forma parte del Plan Sanitario del Agua y del PSCAI.
  • Instalaciones con sistemas de ventilación variables: en edificios donde la ventilación varía significativamente (apertura/cierre de ventanas, funcionamiento del sistema de climatización), la monitorización continua permite evaluar el impacto de estos cambios sobre la concentración de radón.

La monitorización continua del radón como herramienta de cumplimiento normativo

El Real Decreto 1029/2022 no solo obliga a realizar mediciones de radón en determinados tipos de espacios de trabajo, sino también a verificar periódicamente que las medidas correctoras implantadas mantienen la concentración por debajo del nivel de referencia. Un sistema de monitorización continua facilita enormemente este seguimiento, proporcionando evidencia documental continua del cumplimiento normativo y permitiendo detectar inmediatamente cualquier deterioro en la eficacia de las medidas correctoras.

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