Resistencia a los antimicrobianos en bacterias transmitidas por alimentos: informe EFSA-ECDC 2023-2024

¿Qué es la resistencia a los antimicrobianos y por qué preocupa en la cadena alimentaria?
La resistencia a los antimicrobianos (RAM) se produce cuando los microorganismos (bacterias, virus, hongos o parásitos) desarrollan mecanismos para sobrevivir al efecto de los medicamentos diseñados para eliminarlos. En el contexto de las bacterias zoonóticas transmitidas por los alimentos, la RAM tiene consecuencias directas sobre la salud pública: cuando una persona contrae una infección por una bacteria resistente, las opciones de tratamiento se reducen y la enfermedad es más difícil de controlar, con mayor riesgo de complicaciones graves e incluso muerte.
Las bacterias transmitidas por los alimentos —como Salmonella y Campylobacter— tienen la capacidad de transmitirse de los animales de producción y los alimentos a las personas, causando infecciones gastrointestinales que en algunos casos requieren tratamiento antimicrobiano. Si estas bacterias son resistentes a los antibióticos de primera línea, el tratamiento se complica y puede ser necesario recurrir a antibióticos de última generación, cuya eficacia también está en riesgo si la RAM continúa extendiéndose.
La RAM no es un problema exclusivo del sector sanitario humano. Los patrones de resistencia en las bacterias que afectan a las personas están íntimamente relacionados con el uso de antimicrobianos en la producción animal, las prácticas ganaderas, la calidad de la sanidad animal y las medidas de prevención de infecciones en toda la cadena alimentaria. Por eso, el enfoque One Health —que reconoce la interrelación entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente— es imprescindible para abordar este problema de forma eficaz.
Principales hallazgos del informe EFSA-ECDC 2023-2024
Salmonella: resistencia persistente con avances puntuales
Salmonella sigue siendo una de las bacterias zoonóticas más vigiladas en Europa, responsable de cientos de miles de infecciones humanas cada año. El informe constata que:
- Una elevada proporción de las cepas de Salmonella aisladas en humanos y en animales de producción son resistentes a uno o más antimicrobianos de uso común, incluyendo ampicilina, tetraciclinas y sulfonamidas.
- La resistencia a las fluoroquinolonas (especialmente ciprofloxacino) continúa siendo un motivo de preocupación, dado que este antimicrobiano es frecuentemente utilizado en el tratamiento de infecciones graves por Salmonella en humanos.
- Se ha detectado un incremento en la proporción de cepas multirresistentes (resistentes simultáneamente a tres o más clases de antimicrobianos), lo que reduce significativamente las opciones terapéuticas disponibles.
- Varios países han informado de avances en la reducción de la resistencia a determinados antimicrobianos específicos, lo que demuestra que los esfuerzos sostenidos de reducción del uso de antibióticos en ganadería pueden dar resultados.
Campylobacter: resistencia generalizada a fluoroquinolonas
Campylobacter es actualmente la causa más frecuente de gastroenteritis bacteriana de origen alimentario en la Unión Europea, superando ya a Salmonella en número de casos notificados. La situación de la RAM en Campylobacter es especialmente preocupante:
- La resistencia a las fluoroquinolonas (ciprofloxacino) en Campylobacter es ya muy elevada en la mayoría de los países europeos, tanto en cepas de origen humano como en aves de corral (principal reservorio animal de la bacteria).
- La resistencia a la eritromicina (el antibiótico de elección para el tratamiento de infecciones graves por Campylobacter) se mantiene en niveles generalmente más bajos, aunque se ha detectado un incremento en algunos países.
- La multirresistencia en Campylobacter, aunque menos frecuente que en Salmonella, está aumentando de forma preocupante en varios países.
El enfoque One Health: la única respuesta sostenible a la RAM
El informe de la EFSA y el ECDC subraya que la resistencia a los antimicrobianos es un problema de salud que trasciende los límites de la medicina humana y requiere una respuesta coordinada que involucre a todos los sectores relacionados con la salud humana, la salud animal y el medio ambiente. El enfoque Una sola salud (One Health) propone exactamente eso: una acción integrada y multisectorial que aborde la RAM en todos sus vectores simultáneamente.
Las medidas esenciales en el marco del enfoque One Health para frenar la RAM incluyen:
- Uso prudente y responsable de los antimicrobianos: tanto en medicina humana como en veterinaria y producción animal, evitando el uso innecesario o preventivo de antibióticos críticos para la salud humana.
- Medidas eficaces de prevención de infecciones: tanto en el ámbito clínico como en la producción animal y en la cadena alimentaria. La reducción de la incidencia de infecciones reduce la necesidad de recurrir al tratamiento antimicrobiano.
- Mejora de la sanidad animal y la seguridad alimentaria: el control de los reservorios animales de bacterias resistentes es fundamental para reducir su transmisión a las personas a través de los alimentos.
- Vigilancia continua de la RAM: la monitorización sistemática de los patrones de resistencia en bacterias humanas, animales y ambientales es esencial para detectar tendencias, evaluar el impacto de las medidas y orientar las políticas de salud pública.
- Control ambiental: la difusión de bacterias resistentes y de genes de resistencia a través del agua, el suelo y el medio ambiente es una dimensión crítica de la RAM que requiere atención específica.
El papel del control microbiológico ambiental en la lucha contra la RAM
La dimensión ambiental de la RAM —la presencia y difusión de bacterias resistentes y genes de resistencia en el agua, el suelo y los ambientes de trabajo— es una vía de transmisión y amplificación de la resistencia que no puede ignorarse. En el contexto de la industria agroalimentaria, el control microbiológico del agua, las superficies de contacto con alimentos y los ambientes de producción es una capa de protección esencial que contribuye a:
- Reducir la carga bacteriana en los entornos de producción, minimizando el riesgo de contaminación cruzada y de transmisión de bacterias resistentes a través de los alimentos.
- Detectar de forma precoz la presencia de bacterias resistentes en el entorno de producción, permitiendo adoptar medidas correctoras antes de que afecten a la seguridad del producto.
- Verificar la eficacia de los protocolos de limpieza y desinfección, garantizando que los procedimientos implantados son efectivos para controlar la carga microbiana ambiental.
- Contribuir al sistema de vigilancia de la RAM en el sector agroalimentario, proporcionando datos de calidad sobre la presencia de microorganismos resistentes en el entorno de producción.
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