AEROBIA

PREVENCION DE PSEUDOMONAS EN PISCINAS DE USO COLECTIVO

Pseudomonas aeruginosa es una bacteria ampliamente distribuida en el ambiente. Es habitual encontrarla en suelos, aguas naturales de lagos y ríos y en aguas potables en bajas concentraciones,

Pseudomonas aeruginosa es una bacteria ampliamente distribuida en el ambiente. Es habitual encontrarla en suelos, aguas naturales de lagos y ríos y en aguas potables en bajas concentraciones, si bien puede llegar a la piscina transportada por los propios bañistas en boca, oídos y otras zonas corporales húmedas y habitualmente sudorosas como axilas, ombligo, ingles y periferia del ano.
Las Pseudomonas tienden a acumularse en biofilms en los filtros mal mantenidos, en los depósitos de compensación, las conducciones o los materiales poliméricos flexibles de algunos inflables, tubos y cubiertas de piscinas y en las zonas donde el flujo del agua o el diseño de la piscina o spa es deficiente.

La materia orgánica elevada y la suciedad en el agua pueden proteger a estas bacterias de la acción de los desinfectantes, reducen el nivel de desinfectante residual y proporcionan una fuente de nutrientes para el crecimiento de las Pseudomonas.

En piscinas es frecuente encontrarla en la superficie del agua, los bordes del vaso o los skimmers donde se nutre de residuos grasos de leches corporales, bronceadores y protectores solares que forman una biopelícula en la lámina superior de agua.
Cuando la desinfección del agua de la piscina no es adecuada (ya sea porque el desinfectante residual es insuficiente, porque el pH no sea adecuado, o porque haya un exceso de ácido isocianúrico) el uso y disfrute de la piscina puede implicar riesgos para la salud de los bañistas:
Aunque las infecciones habituales por Pseudomonas aeruginosa asociadas a ambientes acuáticos no suelen revestir gravedad, su presencia en el agua de la piscina se asocia con:
• Otitis externa (otitis del nadador): frecuente en niños.

• Foliculitis (“Sarpullido del Jacuzzi”): ronchas en la piel que causan picazón y que se convierten en una erupción elevada de color rojizo. Aparece entre 1-5 días tras el baño. Se origina con más frecuencia en las piscinas climatizadas de los SPAs. Sucede cuando el agua contaminada entra en contacto con la piel durante un periodo de tiempo prolongado. Tarda varios días en desaparecer.

• Conjuntivitis: molestias en los párpados, enrojecimiento del ojo, picor o sensación de cuerpo extraño (arena), secreciones acuosas, mucosas o muco-purulentas que pueden llegar a pegar los párpados al despertar por las mañanas.

• Infecciones respiratorias y de las vías urinarias.
Las pautas generales a seguir en caso de detectar recuentos de Pseudomonas aeruginosa en el agua del vaso de la piscina incluyen la limpieza y rascado de skimmers y bordes del vaso para eliminar el biofilm, la renovación del agua de la superficie del vaso y la hipercloración.

EN CASO DE POSITIVOS RECURRENTES DEBE PLANTEARSE EL CAMBIO COMPLETO DE FILTROS
El Real Decreto 742/2013, por el que se establecen los criterios técnico-sanitarios de las piscinas regula la calidad del agua y del aire de las piscinas en todo el territorio español.
Además, hay otras normativas de las Comunidades Autónomas que regulan estos criterios en las piscinas de sus territorios.
Es obligatorio que las piscinas y SPAs públicos realicen un análisis mensual del agua para la detección de Pseudomonas aeruginosa, además de otros parámetros físico-químicos y microbiológicos.
Aunque no es obligatorio, también es recomendable que estos análisis se realicen en las piscinas de Comunidades de Propietarios y colegios mayores.

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